viernes, 29 de enero de 2010

¿Son las obras necesarias para la salvación?

Es normal pensar que la salvación de nuestro espíritu; es decir, nuestra eternidad en un lugar mejor, dependa de las buenas obras que hayamos realizado en esta vida y de aquellas malas obras que hayamos dejado de hacer. Es común pensar que al momento de nuestra muerte, Dios medirá si nuestras buenas acciones alcanzan el valor requerido para poder entrar a una eternidad con El.

Pero ¿qué dice Dios con respecto a esto?, ¿importa nuestra "lógica" en este asunto? o ¿es más importante, o lo UNICO importante lo que Dios dice?

En primer lugar, hay que entender cuál es nuestra condición ante Dios, en qué situación estamos debido a nuestras acciones. La Biblia dice:

Como esta escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Romanos 3:10

Todos somos pecadores, no hay nadie que no haya cometido ninguna falta; y según el verso, no solamente hemos cometido faltas sino que asegura que no hay nadie "justo", ni aun uno. Puede ser que pensemos "bueno, pero yo no soy tan malo, como X persona", leamos el siguiente versículo:

Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Santiago 2:10

Según esto, para Dios no hay níveles de pecador, es pecador o no es y punto. Solo existen dos categorías: perfecto o imperfecto. Obviamente, todos caemos en la segunda categoría, lo cual no son buenas noticias. Ya sea que seamos ladrones, adúlteros o mentirosos, somos imperfectos y entramos dentro de la categoría de "pecadores", y este pecado tiene un precio:

Porque la paga del pecado es muerte... Romanos 6:23

pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oir. Isaías 59:2

La palabra "muerte" significa "separación" y, como vemos en el versículo de Isaías, nuestros pecados nos separan de Dios, esto es porque Dios es perfecto y Él no puede habitar junto a la imperfección (Apocalipsis 21:27).

Como podemos ver hasta aquí, a causa de nuestros pecados estamos condenados a estar separados de Dios eternamente. Como mencionaba al inicio, es común pensar en que nuestras buenas obras nos darán la salvación, es común no correcto ni lógico, aunque se podría pensar que lo es. Si soy condenado por mis obras, porque no soy justo y mis pecados me separan de Dios, ¿cómo puedo pensar entonces que mis buenas obras pueden librarme de esto?

Una creencia bastante difundida es que Dios tiene una enorme balanza en la cual pesa nuestras buenas acciones y nuestras malas acciones, si la balanza se inclina hacia el lado de mis buenas acciones entro al cielo, sino no. Una creencia que no tiene ningún tipo de base y en la Biblia no se encuentra nada parecido, en ningún lado se hace mención a una comparación de nuestras malas obras contra nuestras buenas obras para determinar nuestra entrada al cielo. En contradicción con lo anterior, la Biblia menciona que ninguna buena obra que yo haga servirá para ganarme la entrada al cielo:

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se glorie. Efesios 2:8-9

nos salvó, no por obras de justicia que hubiéramos hecho. Tito 3:5

...por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. Gálatas 2:16

Esto no significa que Dios no quiere que seamos buenos, las buenas obras forman parte del plan de Dios para el cristiano, pero no forman parte del plan de Dios para salvación. Como vemos en el versículo 10 de Efesios 2, Dios preparo las buenas obras para que anduviéramos en ellas, tienen un propósito en nuestra vida, pero no la salvación; quizás discutamos este propósito en otro post. En el libro de Romanos, Pablo nos menciona que si hemos muerto al pecado no debiéramos vivir en él. También nos menciona en Romanos y en Gálatas que la ley (los mandamientos) fueron dados al hombre para conocer el pecado, no para salvarse a través de ella, nadie puede salvarse por la ley porque nadie puede cumplirla al 100%, lo cual sería el requisito por este medio.

Entonces, ¿cómo nos salvamos? Dios sabía que ninguno de nosotros podía alcanzar el cielo por sus propios esfuerzos, y que nuestros pecados debían ser castigados, ya que Él es un Dios justo. Fue por eso, que en su infinito amor, ideó un plan para que nuestros pecados fueran pagados y nosotros pudiéramos estar una eternidad con Él:

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fuye por nuestras rebeliones, molidos por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Isaías 53:4-6

Y a vosotros estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dió vida juntamente con Él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. Colosenses 2:13-14

Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en El crea no se piera mas tenga vida eterna. Juan 3:16

Dios cargó en su Hijo, Jesucristo, los pecados de todos nosotros, Él nos limpió y nuestra deuda fue pagada. Nuestra salvación ya no depende de lo que hagamos o dejemos de hacer, sino de lo que El hizo y de nuestra fé en Él:

De cierto, de cierto os digo: el que cree en mí, tiene vida eterna. Juan 6:47

El que en él cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Juan 3:18

Podemos estar seguros y confiados en el amor de Dios, seguros de que su sacrificio fue completo y que éste nos otorga vida eterna, solamente la fé en Él puede darnos entrada al cielo, ningún otro camino existe, como Él lo dijo: "nadie viene al Padre sino es por mí". Acerquémonos a Cristo y digamosle que creemos que Él es el hijo de Dios y que lo que El hizo nos limpia de todo pecado. ¡Gracias Señor!

Artículo Original en http://libresenverdad.blogspot.com/2009/10/son-las-obras-necesarias-para-la.html

viernes, 22 de enero de 2010

¿Desde cuándo somos conocedores del bien y del mal?

Frecuentemente a lo largo de los años que llevo de asistir a grupos de crecimiento o en distintas ocasiones que hablo con las personas, he escuchado la frase o la idea “cuando conocemos a Cristo, -a partir de cuando somos salvos, claro- sabemos la diferencia del bien y el mal…” el problema es que en realidad esta apreciación no me parece del todo acertada.

Sí nos remontamos al jardin del Eden, cuando Adan y Eva consumieron del fruto del arbol prohibido, dijo Dios: "...He aqui el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome tambien del arbol de la vida, y coma, y viva para siempre..." Genesis 3:22 RV1960

A través del tiempo y en distintas culturas, la raza humana se ha caracterizado por poseer siempre alguna especie de código ético que le marca la manera de comportarse en la sociedad y consigo mismo -a nivel espiritual- dicho código, aunque distinto en algunos casos, dependiendo de la época y la región; esta presente siempre, tanto, como la idea misma de que existe un ser supremo que creo todo.

Además que la conciencia que tenemos todos, nos obliga a pensar siempre en una linea de conducta que debemos seguir, dicha linea de conducta esta presente independientemente de nuestra cultura o forma de crianza, no quiero en este punto que se malentienda algo, el ser humano es por naturaleza malo, pero nuestra maldad no implica desconocimiento o ignorancia de ella.

Por otra parte no encuentro -quizas por no buscar con cuidado, sí alguien lo puede debatir sea bienvenido- alguna parte del nuevo testamento que me indique que cuando el ser humano cree en Jesus es cuando recibe el conocimiento del bien y del mal, que como ya hemos visto antes, recibio por herencia de Adan y Eva.

Entonces ¿somos conocedores del bien y del mal?, pues considero que desde ese momento de la historia en que perdimos el acceso al Jardín del Eden, hasta hoy, somos conocedores del bien y del mal y seguiremos siendo.

viernes, 8 de enero de 2010

Paganismo en la Iglesia

En el Periodo Intertestamentario de la Biblia, ocurrió un evento muy importante en la historia de Judá, aunque en la Biblia es mencionado de forma profética, esta se verifica con el libro histórico de Macabeos. El rey seleucida Antíoco IV Epífanes ordenó la helenización de Palestina y prohibió a los judíos guardar sus leyes y demás costumbres. En otras palabras, este fue el primer monarca pagano que persiguió a los judíos por su fe (Daniel 11:25 – 35). Un sacerdote judío llamado Matatias y sus cinco hijos lideraron la resistencia judía en contra de Antíoco. Esto llegó a conocerse como la revuelta de Macabeos porque Judas Macabeo fue el líder principal entre los cinco hermanos. Luego de veinticuatro años de una cruda guerra, lograron la independencia de su pueblo con la ayuda de Roma. Los descendientes de los Macabeos fundaron la dinastía asmonea, nombre que se deriva de Hasmon, un ancestro de los Macabeos.

Los asmoneos se apoderaron del oficio del sumo sacerdote aunque no pertenecían al linaje de Leví, teniendo muy poca preparación para este oficio. Pero en poco tiempo los asmoneos, descendientes directos de los valientes líderes y defensores del judaísmo los Macabeos, empezaron a seguir las costumbres helénicas y las practicas que tanto ellos como sus antecesores resistieron a muerte. Perdiendo así todo por lo que lucharon ellos mismos y sus ancestros.

En resumen podemos ver hombres que lucharon a muerte por defender su fe en el Dios de Israel y que luego, sus descendientes, hicieron caso omiso a estos actos de fe logrados por sus padres, tornándose así a religiones y costumbres atractivas y mundanas que solo llevaban y llevan a la perdición.

En la actualidad, se ve de manifiesto este tipo de historias, pero que no tratan de padres a hijos, sino que ocurren en una misma persona. Muchos hombres cuando experimentan el regalo de la salvación, deciden empezar a servir en sus iglesias, y a “crecer” en el camino hacia la perfección (Fil 1:6). Muchas iglesias en su afán de levantar nuevos líderes, tratan de acelerar este proceso de liderazgo, y solo buscan el buen carácter de un hombre. Dicen: “Solo es necesario que este hombre sea sacrificado para Dios y que tenga buen carácter”, ya olvidan todos los detalles mencionados en 1 Tim 3: 8 – 13. ¿Que sucede? Buenos hombres que realizan cosas importantes para Dios, se pierden en las atractivas corrientes de las costumbres mundanas y perdidas. Como los Macabeos, estos hombres están dispuestos a hacer grandes cosas para Dios, pero por afán de algunas iglesias, y no darles la correcta preparación, terminan como los asmoneos, rindiéndose y olvidándose de su fe y su liderazgo para sumergirse en el atractivo mundo de la perdición, por su débil preparación eclesiástica. ¿Porque las iglesias se afanan más por tener más lideres? La Biblia menciona en Proverbios 21:15

“Los pensamientos del diligente ciertamente traen hacia la abundancia: mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza”

Ahora, pregunto de nuevo ¿Porque las iglesias están escasas de líderes? Porque se apresuran alocadamente a conseguir líderes. Y que se esta generando con este afán, hombres cuyo pasado es recordado como grandioso bajo el servicio de Dios, pero que actualmente son como los asmoneos, que por su pobre conocimiento y su débil preparación, terminan sucumbiendo ante las costumbres atractivas de la humanidad mundana.